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Viernes 25 de mayo de 2012 | actualizado a las 16:21 horas |
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Edward Kennedy, ícono de la izquierda estadounidense y “León del Senado” de Estados Unidos, fue enterrado este fin de semana junto a sus hermanos en el Cementerio Nacional de Arlington, tras un velatorio multitudinario de tres días en el que el presidente Barack Obama lo calificó como el “más grande legislador de nuestros tiempos”.
Barack Obama alabó la sabiduría y las habilidades legendarias de Kennedy para trascender fronteras ideológicas, raciales y culturales para alcanzar acuerdos políticos. “Teddy se ciñó durante toda su vida a sus principios, pero también buscó consenso y causa común... a través de la amistad, nobleza y humor”, añadió el presidente, quien describió a uno de sus principales promotores en la lucha por la Presidencia como “el alma del Partido Demócrata”, uno cuyo trabajo “no fue para defender a quienes tenían riqueza o poder o conexiones especiales”, sino para “dar voz a los que no eran escuchados”.
El patriarca de la dinastía política fue sepultado en una ceremonia privada en el Cementerio cercano a Washington y que sirve de panteón a más de 330 mil soldados y héroes nacionales.
El sepelio, con gala militar y riguroso rito católico, fue presidido por arzobispo emérito de Washington, Theodore McCarrick, amigo del ex senador demócrata de Massachusetts.
La procesión fúnebre del senador demócrata Edward Kennedy atrajo hoy a centenares de estadounidenses a las calles cercanas al Capitolio en Washington, donde el patriarca de los Kennedy realizó su último recorrido antes de un entierro privado en el Cementerio Nacional de Arlington.
Con un poco de retraso, los restos mortales de Kennedy llegaron en avión desde Boston a la base aérea de Andrews, desde donde la caravana de limusinas negras y todoterrenos, con luces intermitentes y encabezada por el coche fúnebre, inició, en medio de fuertes aplausos, el último recorrido por Washington.
Cerca de mil personas se congregaron en las escalinatas del Capitolio y los alrededores, muchas de luto riguroso, para ver pasar la procesión fúnebre.
Decenas portaban banderas estadounidenses de varios tamaños y, en honor a Kennedy, un gran amante del mar y de pasear en vela, banderas náuticas que representaban las iniciales de su nombre de pila: "E", "M", y "K".
Otros turistas y residentes del área alzaban carteles hechos a mano con mensajes a favor de la aprobación de una reforma nacional de salud, un asunto por el que luchó Kennedy durante cuatro décadas.
Entre los congregados en el Capitolio estaban, en una silla de ruedas, el senador demócrata Robert Byrd, el senador de mayor servicio en la Cámara Alta e íntimo amigo de Kennedy, y el demócrata Patrick Leahy.
La viuda del senador, Vicki Reggie Kennedy, y varios miembros de su familia, se bajaron de sus vehículos a presenciar una breve ceremonia, que incluyó oraciones en homenaje "al fiel servidor del pueblo" y el canto de la emblemática canción patriótica "America The Beautiful".
En nombre de la familia, uno de los hijos de Kennedy, el legislador Patrick Kennedy (Rhode Island), agradeció a las multitudes el enorme apoyo y tributo expresado a su padre.
La policía capitalina decidió abrir la Avenida Constitución y el Memorial Bridge, que cruza el Río Potomac y conduce al cementerio, para que el público pudiera dar el último adiós a Kennedy, elegido por primera vez al Senado, con tan solo 30 años de edad, en 1962.
Centenares de personas se congregaron a lo largo de la avenida, donde se apreciaban las banderas a media asta en los edificios y museos públicos de la capital.
Las autoridades ordenaron el cierre escalonado de varias calles céntricas para permitir el paso de la caravana, que fue despedida del Capitolio con prolongados aplausos.
Kennedy será enterrado en un sepelio privado, en el que la viuda recibirá la bandera estadounidense que cubre el ataúd del senador desde el miércoles, cuando fue trasladado de su hogar en Hyannis Port (Massachusetts) a la Biblioteca Presidencial JFK en Boston.
Kennedy falleció la noche del martes a los 77 años, tras 15 meses de lucha contra un cáncer de cerebro, y en los últimos días tanto los medios de comunicación como decenas de miles de personas le han rendido tributo.
Se calcula que unas 50.000 personas acudieron a la biblioteca presidencial en Boston, donde el ataúd fue colocado frente a un ventanal con vista a la Bahía de Dorchester.
Kennedy será sepultado a pocos pasos de las tumbas de sus hermanos, el ex presidente John F. Kennedy, y el ex senador Robert Kennedy, ambos asesinados.
Su hermana, Eunice Shriver, falleció hace dos semanas, y ahora solo le sobrevive su hermana Jean Kennedy Smith, de 81 años.
La portavoz del cementerio, Kaitlin Horst, dijo a la cadena CNN que, tras el entierro, las autoridades colocarán en la tumba una sencilla cruz de madera, pintada en blanco, y una placa de mármol, de forma idéntica a la de su hermano Robert.
La placa solo indicará su nombre completo, Edward Moore Kennedy, y su fecha de nacimiento y deceso, 1932-2009.
El cementerio, donde yacen los restos de más de 300 mil soldados y figuras políticas, está cerrado al público pero reabrirá mañana a las ocho de la mañana hora local
Comunicación entre el senador Kennedy y el Vaticano
El fallecido senador Edward M. Kennedy sostuvo comunicación con el Vaticano. Así quedó de manifiesto en el sentido funeral con el que se dijo adiós al senador demócrata en Washington, donde el Cardenal Theodore E. McCarrick leyó extractos de los criterios que intercambiaron el político y el Vaticano.
Las cartas son en extremo reveladoras, tanto por la importancia para Kennedy de la fe y la iglesia Católica, como por la respuesta pastoral del pontífice, incluso a un político con quien la iglesia tuvo graves desacuerdos.
“Poco antes de morir, el senador Kennedy escribió una conmovedora carta al Papa. Un par de semanas después, el Papa respondió con un paternal mensaje de preocupación por la enfermedad del senador y oraciones por su recuperación.
“Cito algunos párrafos de la carta de Ted Kennedy: 'Su Santidad, espero que al recibir esta carta goce de buena salud. Oro porque usted tenga todas las bendiciones de Dios al guiar a nuestra Iglesia e inspire al mundo en estos difíciles tiempos.
“Le escribo con profunda humildad para pedirle que rece por mi, ahora que mi salud declina. Se me diagnosticó cáncer en el cerebro hace más de un año y, aunque sigo en terapia, el mal está haciendo mella en mi. Tengo 77 años y me preparo para el siguiente pasaje de la vida.
Tuve la bendición de ser parte de una familia maravillosa, y mis padres, en particular mi madre, mantuvieron la fe católica en el centro de nuestras vidas. El regalo de la fe se ha mantenido, ha crecido y me ha dado alivio en las horas más oscuras. Se que he sido un hombre imperfecto, pero con la ayuda de mi fe he tratado de enderezar el camino.
“Quiero que sepa, su Santidad, que en los casi 50 años de servicio público, he dado lo mejor por abanderar los derechos de los pobres y abrir puertas de oportunidades económicas. He trabajado para recibir a los inmigrantes, combatir la discriminación y ampliar el acceso al cuidado médico y la educación.
Siempre traté de ser un católico fiel, Su Santidad, y aunque mis debilidades me hicieron fallar, nunca dejé de creer y respetar las enseñanzas fundamentales de mi fe. Rezo por las bendiciones de Dios para usted y nuestra Iglesia y agradecería mucho sus oraciones por mi”.
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